¿Cuántas veces juzgamos y buscamos algún culpable de las situaciones que nos afligen a nosotros o aquellos a quienes amamos? ¿Cuántas veces somos realmente conscientes de los monstruos que nos rodean y con los que luchamos? ¿Es que acaso existen esos monstruoso o solo tenemos prejuicios ante aquello que desconocemos? En Monster de Hirokazu Koreeda (2023), estas preguntas no buscan ser respondidas, pero si generadas en los espectadores. Las dudas y los dedos que señalan a enemigos no faltan en esta cinta, nos pasamos toda la película intentando encontrar, resolver y juzgar a aquel monstruo que nos fue prometido desde el inicio. Nos cuesta entender, una vez finalizada la experiencia, que el tema nunca se trató de encontrar al monstruo; al culpable de los problemas, sino de cómo el miedo, lo desconocido y el amor son parte de la vida desde la juventud y hasta la vejez. Nuestro punto de vista comienza desde el esfuerzo por hacer las cosas bien, intentar llenar expectativas autoimpuestas, e...
Cuando se está frente a alguna película de Kaurismaki, cualquiera que sea, se tiene la impresión de transitar por un mundo estático, habitado por personajes desprendidos de la realidad, carentes de emociones. Da la sensación de que la propuesta estética del director finlandés se asocia a una suerte de nihilismo matizado, al final, por la revelación del amor. Es cierto que esto último es una contradicción, pero así funciona. Kaurismaki sitúa sus filmes en contextos de problemáticas sociales; de manera sutil expone la venta de droga, el desempleo, la violencia; aunado a los mismos problemas existenciales que han perseguido al ser humano desde su génesis: la soledad, la desesperanza, el pesimismo. Estas características parecen ser la condición de los personajes del finés. Miremos: Una mujer trabaja en un supermercado, cumple con su horario, de vez en cuando roba algún producto vencido, se va a su casa; vive sola, enciende la radio y encuentra las noticias de una guerra que parece lejana; ...