Estás sentado; frente de ti, sobre la mesa, hay un cubo de Rubik. Sólo puedes ver el lado frontal del cubo. No puedes moverlo; ni tocarlo. Pero si te levantas, podrás ver un lado distinto; el lado de visión paralelo al suelo. Si continúas moviéndote, mirarás los lados faltantes. Pero, hay un lado que no podrás ver: el que está boca abajo, en la mesa. Así es «Climax» de Gaspar Noé. Un Rubik que no puede ser tocado. Completado —y que no quiere serlo—. La cinta es clara. Pero, solo en una cosa: está escrita y filmada basada en sucesos reales. Pero, parece no estar dispuesta a contar algo. Sino, en mostrar. Gaspar Noé. Es cierto que los personajes hablan —y bailan— en lugares distintos del edificio, tanto que sorprende que los otros no escuchen. ¿Qué tan grande se hace la habitación, el hogar como para no sentirnos tan cercanos con el otro aún de que las voces en el espacio son audibles? El baile inicial, tras terminar el prelude de la cinta, donde los entrevistan, parece no tener mu...
No dejaremos de explorar, y al final de nuestra búsqueda llegaremos al punto de partida y conoceremos el lugar por primera vez. T. S. Eliot A lo lejos se ve un sueño llamado siglo XXI. Es un sueño nebuloso, la búsqueda de un futuro mejor, la utopía de ser bueno mañana. Pero ahora hay mucho ruido de fondo, technobeat, colores sobresaturados, MTV en el televisor de la sala, y afuera, en la selva que es la ciudad, la ira se apodera del mundo. Podríamos ver un hongo nuclear por la ventana y no nos inmutaríamos. Solo importa la sed digital, altisonante y brusca. Estamos a finales del siglo XX y este nos ha dado algunas joyas que encapsulan la velocidad caleidoscópica de la cultura digital y la fragmentación como epítome de la experiencias humanas, y una de esas es, sin lugar a dudas, "Corre, Lola, corre", la audaz creación fílmica alemana que desafía la linealidad temporal y la narrativa convencional con la destreza de un DJ cósmico (Esto no es “Atrapado en el tiempo”, ni “Dos vid...