Hace poco terminé de leer «Azul casi transparente» de Ryu Murakami y «Agujero» de Hiroko Oyamada. Ryu incluía una serie de canciones en la novela. El paisaje sonoro que él hizo que existiera dentro de ella me llevó a comprenderla como una gran pieza musical redonda, más que una obra literaria en sí misma. Cuando estuve a la mitad de Azul casi transparente, imaginé que los libros podrían ser recordados como canciones, que el nombre de todas las canciones, son, en realidad, el rostro de alguien. Con The Lighthouse (2019) de Robert Eggers, los personajes dicen poco —o casi nada— mediometraje. En su lugar, lo único que tiene sitio son los sonidos de conjuntos vacíos. Si no existe una música en el film, ¿con qué única, y última imagen, será recordado? El uso del espacio y los conjuntos vacíos en The Lighthouse son incómodos. Cuando la vi por primera vez, esperé que ese formato cuadrado en el que era filmado, fuese sencillamente un prelude . Un ejercicio de cine de autor . La miré, po...
El Gran Hotel Budapest (2014), dirigida por Wes Anderson, es una obra maestra que combina una estética visual impecable con una narrativa intrincada y un humor negro que roza lo absurdo. La película es un festín para los sentidos, tanto por su diseño de producción meticulosamente simétrico como por su diálogo ingenioso y su elenco estelar, que interpreta a los personajes con una precisión y un encanto que solo Anderson podría lograr. El humor, aunque oscuro, es uno de los pilares de la película. Anderson lo utiliza no solo para entretener, sino también para subrayar la absurdidad de las situaciones y la naturaleza excéntrica de sus personajes. Este tono cómico, a menudo cercano al surrealismo, se mezcla con una palabrería culta y modales exquisitos que contrastan irónicamente con la caótica trama. Ralph Fiennes, en el papel de Monsieur Gustave H., el conserje del hotel, es el sumario de esta dualidad: un hombre de mundo refinado y educado, pero también un personaje lleno ...