Hace poco terminé de leer «Azul casi transparente» de Ryu Murakami y «Agujero» de Hiroko Oyamada. Ryu incluía una serie de canciones en la novela. El paisaje sonoro que él hizo que existiera dentro de ella me llevó a comprenderla como una gran pieza musical redonda, más que una obra literaria en sí misma. Cuando estuve a la mitad de Azul casi transparente, imaginé que los libros podrían ser recordados como canciones, que el nombre de todas las canciones, son, en realidad, el rostro de alguien. Con The Lighthouse (2019) de Robert Eggers, los personajes dicen poco —o casi nada— mediometraje. En su lugar, lo único que tiene sitio son los sonidos de conjuntos vacíos. Si no existe una música en el film, ¿con qué única, y última imagen, será recordado? El uso del espacio y los conjuntos vacíos en The Lighthouse son incómodos. Cuando la vi por primera vez, esperé que ese formato cuadrado en el que era filmado, fuese sencillamente un prelude . Un ejercicio de cine de autor . La miré, po...
Cuando se entra a reflexionar sobre la obra cinematográfica de Tatiana Huezo, Tempestad (2016), nos encontramos con un retrato desgarrador de México, donde la impunidad y la violencia parecen haber eclipsado la esperanza. Sin embargo, lejos de mostrar directamente el horror, Huezo, aborda el tema de manera sutil, casi etérea, buscando evocar más que exponer, apostando por un cine que se siente más que se comprende literalmente. Este enfoque revela a una directora madura capaz de manejar con habilidad temas crudos, sin necesidad de imágenes chocantes, recurriendo en cambio a la sugerencia y la contemplación. Su propuesta no solo es innovadora, sino profundamente humana. La estructura narrativa de Tempestad se basa en dos voces femeninas unidas por un hilo común: la injusticia y la impunidad que ahogan a tantas familias mexicanas. Sin embargo, en lugar de mostrar directamente la crudeza de sus historias, Huezo decide ir más allá, revelando las cicatrices emocionales y psicológic...