Ir al contenido principal

Parece que no te conoces a ti mismo, chico [Sobre «The Lighthouse» (2019) de Robert Eggers]

Hace poco terminé de leer «Azul casi transparente» de Ryu Murakami y «Agujero» de Hiroko Oyamada. Ryu incluía una serie de canciones en la novela. El paisaje sonoro que él hizo que existiera dentro de ella me llevó a comprenderla como una gran pieza musical redonda, más que una obra literaria en sí misma. Cuando estuve a la mitad de Azul casi transparente, imaginé que los libros podrían ser recordados como canciones, que el nombre de todas las canciones, son, en realidad, el rostro de alguien. Con The Lighthouse (2019) de Robert Eggers, los personajes dicen poco —o casi nada— mediometraje. En su lugar, lo único que tiene sitio son los sonidos de conjuntos vacíos. Si no existe una música en el film, ¿con qué única, y última imagen, será recordado? El uso del espacio y los conjuntos vacíos en The Lighthouse son incómodos. Cuando la vi por primera vez, esperé que ese formato cuadrado en el que era filmado, fuese sencillamente un prelude . Un ejercicio de cine de autor .  La miré, po...

Del onirismo a la obcecación [Sobre "Kalibre 35" de Raúl García]

“[…] hay que apostarles a los sueños, 
 porque es la única inversión 
 que vale la pena en la vida” 
Luis, personaje de Kalibre 35

En un país de ensoñaciones, Kalibre 35 se erige como la síntesis pragmática de nuestra idiosincrasia, rompe con los patrones establecidos en las producciones nacionales al presentar una historia innovadora y compleja. La película se aleja de las representaciones convencionales de la cultura colombiana al combinar sucesos paralelos y personajes tridimensionales que experimentan subtramas fuera de la pantalla. A través de los personajes como Luis y Andrés, la película nos muestra cómo las quimeras pueden ser un refugio ante la adversidad y una fuente de motivación para bregar por aquello en lo que se cree. 
Colombia es una tierra que ha aprendido a reírse de sus desventuras y convivir con sus miserias humanas. No obstante, se sostiene bajo la inagotable esperanza de ese mundo onírico donde el entorno hostil y desigual se refunda a través de la premisa: somos en lo que creemos y por lo que luchamos. Esta estructura narrativa puede generar confusión en momentos determinados, ya que el espectador se debate entre lo real y lo onírico. La trama transita hábilmente entre situaciones cómicas y trágicas, fusionando lo tangible con lo fantástico y tomando elementos de la cultura colombiana. 
La dirección de fotografía es destacable, utilizando planos contrapicados y primeros planos para generar una intensidad visual cautivadora. El cambio de colores a sepia o blanco y negro en momentos clave altera significativamente el sentido de las escenas, añadiendo capas adicionales de interpretación. La banda sonora, que resuena a lo largo de la película, cumple un papel narrativo fundamental al contar una historia paralela y alentar al espectador a prestar atención a otros aspectos sin restar protagonismo a las actuaciones. 

En cuanto a las actuaciones, puede decirse sin atisbo de duda que las dramatizaciones son verdaderamente excepcionales, especialmente las de los protagonistas. Los actores logran transmitir de manera convincente la angustia que enfrentan al confrontar la posibilidad de matar o morir por seguir sus deseos. Además, se evidencia el afecto y la conexión entre los personajes; aunque esto pueda ser considerado como un estereotipo de los colombianos en el cine. La película también explora la amarga alegría de perseguir los propios deseos, incluso si eso implica realizar sacrificios extremos, como se aprecia en el clímax final. De igual forma, cabe mencionar que la estructura narrativa de la película puede resultar confusa y dificultar la inmersión del espectador en la trama. 
En definitiva, Kalibre 35 es una película que se atreve a desafiar las convenciones del cine colombiano al presentar una historia compleja y fuera de lo común. A través de una narrativa arriesgada, una dirección de fotografía impactante y actuaciones destacables, la película examina la angustia, el afecto y la lucha por alcanzar la libertad, es una propuesta valiente que invita a reflexionar sobre los sacrificios que uno está dispuesto a hacer por sus propios deseos, y es por esto que logra transmitir emociones intensas donde se refleja el acibarado regocijo de poder hacer lo que uno quiere, incluso si implica hacer sacrificios finales. 

Ficha técnica

Título: Kalibre 35 
País: Colombia 
Estreno: 18 de mayo de 2001 
Productora: Raúl García y cía., Dirección de cinematografía del Ministerio de Cultura 
Distribuidora: Distribución Theatrical Lanzamiento 
Director: Raúl García R. 
Guión: Raúl García y Dago García 
Reparto: Robinson Díaz, Juanita Acosta, Juan Carlos Vargas, Mario Duarte, Gustavo Angarita, Ramiro Meneses

Comentarios

  1. Tremenda reseña, profe. Siempre pendiente de sus escritos. Me alegra que tenga la iniciativa de un cineforo. Un abrazo <3

    ResponderBorrar
  2. Kalibre 35 es el sueño dentro de nuestra pesadilla. Este país, acostumbrado desde el inicio a las desventuras, nos enseña nuestras más profundas pasiones aquí en modo "amor al cine".
    Qué buena reseña.

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Nene, esto no es una canción de The Smiths [Sobre «(500) Days of Summer» (2009) de Marc Webb]

Es ese viernes luego del día 402 con tu Summer. Tienes cierta escena, digamos, tipo "Expectativas vs . Realidad". Estás tan convencido que puedes escuchar en tus adentros Hero de Regina Spektor. Entonces, la pantalla de tu vida se divide en dos, como un glitch en la matrix , una anomalía que muestra la divergencia entre tus sueños y la pared de la verdad ( Spoiler : no saldrá bien).  Eres el Tom Hansen de esta relación. Subes las escaleras, tocas la puerta y todo parece estar en orden. Ella abre y, desde aquí, las cosas ya no son como esperabas. No es igual el beso de bienvenida, ni la forma en que te conduce hasta la sala. No es igual la alegría al recibir tu regalo y definitivamente no es igual la animada conversación sobre el clima y el trabajo. Es aquí justo donde el programa de expectativas colapsa, y la desincronización entre lo que quieres y lo que realmente ocurre se hace evidente. Es un punto de ruptura, un crash emocional que encapsula la esencia de la vida: el c...

Sueños de neón [Sobre 'Lost in Translation' (2003), de Sofia Coppola]

¿A dónde van las personas con los corazones rotos? Quizá a una ciudad basta, quizá a una ciudad con más de veinte millones de almas que pululan sin rumbo, que bailan, que retozan como en un sueño. Quizá lo cierto sea que estamos perdidos, que toda nuestra generación flota a la deriva, desconectada del mundo, enjaulada en jaulas de puertas abiertas. Si no, ¿cómo explicar el encuentro entre un hombre en sus cincuenta y una muchacha en sus veinte, dos extraños que, en lugar de llenar el vacío con palabras, optan por el silencio, por el lenguaje de las miradas, de los gestos mínimos, de lo que se dice sin pronunciarse? En Lost in Translation (2003), la ciudad se convierte en un espejo de esa dualidad: de un lado, la megalópolis nocturna, vibrante y caótica, donde Charlotte (una jovencísima Scarlett Johansson de apenas dieciocho años y que aparentaba veinticinco) y Bob (Bill Murray, el de siempre) se pierden como niños que juegan a escapar de la realidad; del otro, los templos silenciosos ...

El Bates Motel te espera [Sobre «Psicosis» (1960) de Alfred Hitchcock]

 - ¿Eres feliz?  -No  -¿Sabes cómo puedes serlo?  -No - Teniendo dinero Entonces te envían a consignar 40 mil dólares en el banco y te acuerdas que no eres feliz. ¿Qué hacer? Fácil: te escapas con ese dinero y comienzas a serlo. Con esta ecuación sencilla arranca Psicosis , una de las películas más icónicas del cine de terror, dirigida por el legendario Alfred Hitchcock. Un aviso luminoso en medio de una carretera vieja en una noche oscura y lluviosa parecen ser la salvación de Marion Crane (Janet Leigh). El Bates Motel la espera con sus doce habitaciones vacías y con Norman Bates (Anthony Perkins) dispuesto a cenar con ella. Hasta aquí no parece que estuviéramos frente a un film de terror; solo algunos acordes de la banda sonora nos hacen presagiar que algo puede ocurrir. A eso mismo juega Psicosis , a crear una atmósfera de sugerencias a partir de artilugios psicológicos que mantienen en vilo al espectador. ¿Y después? Cuando vemos el cuchillo de matarife que s...