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En busca de la culpa y la felicidad [Sobre «Monster» (2023) de Hirokazu Koreeda]

¿Cuántas veces juzgamos y buscamos algún culpable de las situaciones que nos afligen a nosotros o aquellos a quienes amamos? ¿Cuántas veces somos realmente conscientes de los monstruos que nos rodean y con los que luchamos? ¿Es que acaso existen esos monstruoso o solo tenemos prejuicios ante aquello que desconocemos? En Monster de Hirokazu Koreeda (2023), estas preguntas no buscan ser respondidas, pero si generadas en los espectadores. Las dudas y los dedos que señalan a enemigos no faltan en esta cinta, nos pasamos toda la película intentando encontrar, resolver y juzgar a aquel monstruo que nos fue prometido desde el inicio. Nos cuesta entender, una vez finalizada la experiencia, que el tema nunca se trató de encontrar al monstruo; al culpable de los problemas, sino de cómo el miedo, lo desconocido y el amor son parte de la vida desde la juventud y hasta la vejez. Nuestro punto de vista comienza desde el esfuerzo por hacer las cosas bien, intentar llenar expectativas autoimpuestas, e...

El espejo de las quimeras: una ola queer [Sobre «Una mujer fantástica» (2017) de Sebastián Lelio]

«Habilidad para el olvido. Algo normal en quien viva en el país en el que vivo» Granuja, AK 47. Álbum: Rap y hierbas (2017) Pensemos que alguien ha pedido hacer una apreciación sobre una pieza de arte. Si se tratara de una pintura, en algunos casos, se habla de un tableau vivant con alguna obra de teatro o fotografía que se asemeje al cuadro; desde un campo técnico, otros expondrían el propósito del degradado, la texturización, saturación y colorizacion que hay en cierto objeto o cuerpo y cómo este le permite, al autor, crear un estilo propio. En cambio, si se realiza una apreciación sobre un filme, la cosa cambia un poco. Hay verbos que con frecuencia suelen ser utilizados ―a veces se usan otras palabras, sin embargo, anuncia un mismo fin semántico―: retratar, personificar, documentar, construir. Por ejemplo, si evocamos el cine de Sara Gómez, la pensaríamos como una directora que cumple el rol de una Mucara que a través del lente retrata al individuo cubano deconstruyendo valores de...

Vidas tuneadas: metal, carne e impostores [Sobre "Titane" (2021) de Julia Ducournau]

El cine puede ser un espejo en el que miramos nuestras propias inquietudes y ansiedades, un reflejo de la complejidad de la experiencia humana. Julia Ducournau lo sabe y por eso nos ofrece un viaje a través de un mundo cinematográfico, con un contexto scifi minimalista, que se sumerge en lo más profundo y oscuro de la psicología humana y la identidad. Su obra, con sus imágenes impactantes, a veces aberrantes, casi siempre hermosas, nos recuerda que el cine es un medio preciso para explorar las honduras de la humanidad. No es fácil hablar de una obra como Titane , ganadora de la Palma de Oro en el festival de cine de Cannes en 2021 y que dejó a todos hablando de ella, para bien y para mal. La película gravita en torno a la descolonización del arquetipo padre/hijo o mejor, masculinidad/feminidad/identidad.  La historia se centra en Alexia (interpretada por Agathe Rousselle), una mujer que ha desarrollado una conexión extraordinaria con los automóviles desde una edad temprana, forja...

Géneros en construcción: opacidades identitarias [Sobre «Tomboy» (2011) de Céline Sciamma]

A contracorriente de los discursos reivindicadores contemporáneos sobre género, orientación sexual e identidad, persiste un concepto problemático por su ambivalencia y su carácter impositivo: tomboy . Término norteamericano utilizado como estereotipo para señalar a las niñas y jóvenes con tendencias masculinas. Céline Sciamma, guionista y directora de cine francesa ha manifestado un interés particular por escribir historias (Naissanee des pieuvres – 2007, Pauline - 2009) donde sus personajes femeninos transitan de la niñez a la adolescencia y los problemas de construcción identitaria y sexual que trae consigo esa edad. Por lo que en abril del 2011 se estrena en las salas de cine su segundo largometraje: Tomboy , una película que supone una apuesta artística por abordar una expresión de género marginada por tendencias hegemónicas que se sustentan en el binarismo. La historia transcurre en un vecindario al que recientemente se muda Laure (Zoe Héran) con su familia. Ella es una niña de 10...

La aldea del cine: darse la vuelta hacia Colombia

Al hablarse de las piezas de arte en la contemporaneidad se hace común que algunos asistentes a las presentaciones de arte muestren gran interés por los lugares en los que se ha expuesto dicha obra. Murmuran los premios y menciones que le han otorgado al artista. Buscan en internet si algunas de esas premiaciones son prestigiosas. Hacen filas —largas— para tomarse una foto con la pintura, la fotografía o el director de cine que acaba de presentar su filme en algún teatro nacional. Al cabo de unos diez minutos la postean en sus redes sociales esperando tener likes . Todo esto hace pensar una sola cosa: el valor de las piezas de arte parece estar determinado por la cantidad de premiaciones que ha recibido y la cantidad de audiencia que interaccione en una red social con un touch . La competitividad se ha desplazado hacia las piezas de arte hasta el punto de degradar sus significaciones humanas para convertirse en deporte; una cacería azarosa de premios. Esta situación en el cine sucede d...

Distopía de una alienación circundante [Sobre «Rodrigo D: No futuro» (1990) de Víctor Gaviria]

En el marco de un entorno hostil, de ciclos de violencia productos del conflicto armado en Colombia entre guerrillas, narcotraficantes, paramilitares y el asedio discriminado de las Fuerzas Armadas, se genera una atmósfera opresiva donde los jóvenes de la época se confrontan con un futuro poco estimulante. En este contexto, se erige un drama crudo sobre las miserias humanas recreado por Víctor Gaviria, en donde haciendo uso de la técnica del neorrealismo italiano lleva a la pantalla grande la vida de un muchacho de las comunas de Medellín; ese espacio en el que un grupo de jóvenes se mueve desde el ideario de la supervivencia, por medio de un país configurado por unos entresijos de este laboratorio de caos; marcado por un signo recurrente llamado violencia, que al final termina plasmado en Rodrigo D: No futuro . Es así como el director valiéndose de su acervo literario y cultural congrega a través la música el espacio armónico donde Rodrigo, como joven marginado, busca crear un univers...

Nuestra banda de Möebius [Sobre ‘Corre, Lola, corre’ (1998) de Tom Tykwer]

No dejaremos de explorar, y al final de nuestra búsqueda llegaremos al punto de partida y conoceremos el lugar por primera vez. T. S. Eliot A lo lejos se ve un sueño llamado siglo XXI. Es un sueño nebuloso, la búsqueda de un futuro mejor, la utopía de ser bueno mañana. Pero ahora hay mucho ruido de fondo, technobeat, colores sobresaturados, MTV en el televisor de la sala, y afuera, en la selva que es la ciudad, la ira se apodera del mundo. Podríamos ver un hongo nuclear por la ventana y no nos inmutaríamos. Solo importa la sed digital, altisonante y brusca. Estamos a finales del siglo XX y este nos ha dado algunas joyas que encapsulan la velocidad caleidoscópica de la cultura digital y la fragmentación como epítome de la experiencias humanas, y una de esas es, sin lugar a dudas, "Corre, Lola, corre", la audaz creación fílmica alemana que desafía la linealidad temporal y la narrativa convencional con la destreza de un DJ cósmico (Esto no es “Atrapado en el tiempo”, ni “Dos vid...

Despojado de los huesos [Sobre «La Haine» (1995) de Mathieu Kassovitz]

  Ex… es… scratch . Voces granuladas, lo grueso y pesado de las rocas que se baten en duelo con el uniforme y las armas de fuego. De fondo, una voz en off que narra una caída y el descenso de un París que se aplasta contra el asfalto. Borbotea sangre. Se repite así mismo que todo está bien, que «lo importante no es la caída, sino el aterrizaje». Francia estuvo décadas donde la militancia y la agresividad política lo rasgaba todo. Francia, década de los 50. Si comías en una mesa con telas aterciopeladas, platos delgados que brillan como un espejo por el mármol pulido, eras un burgués; si invitabas a otra persona de la clase obrera a comer en esa misma mesa con esos mismos platos, eras un comunista. Te perseguían por llevar piedras frías en las manos; te perseguían por dar de comer al hambriento. La violencia, la desigualdad, el bolsillo a reventar de monedas de oro y el poder, nos haría ubicar a Francia en una línea borrosa: no sabemos si catalogarla como la cultura del alboroto ...